Parte I: ANTECEDENTES ESPIRITUALES E HISTÓRICOS de la Hermandad del Beato Gèrard

El Beato Gèrard Tonque (quien falleció el 3 de Setiembre de 1120) fue un monje Benedictino francés. El fue el "guest master" del Monasterio Benedictino de Sta. María Latina en Jerusalem. La casa de invitados, situada en el otro lado del camino de la Iglesia del Santo Sepulcro, era muy grande y estaba siempre ocupada por numerosos peregrinos que llegaban para visitar los lugares donde Jesús vivió, murió y resucitó. Como los viajes en esos días eran un gran sacrificio, la mayoría de los peregrinos llegaban a Jerusalén exhaustos o enfermos.

La casa de invitados de Sta. María Latina era más un hospital que un hotel y ya en esos días se la denominaba comúnmente con el nombre de Hospital de Jerusalén. Además de asistir a los enfermos allí solían dar alojamiento a niños abandonados, alimentar a los hambrientos, vestir a los necesitados y cuidar de los prisioneros. El hospital del Beato Gèrard hospital era una organización de caridad bien organizada.

El Beato Gèrard fundó la Hermandad de San Juan de Jerusalén para asegurar el funcionamiento del hospital.

Esta comunidad es la raíz histórica de la Orden Hospitalaria de San Juan, la más antigua orden hospitalaria de la Iglesia (fundada en 1099), y conocida como Soberana Orden Militar Hospitalaria de San Juan de Jerusalén de Rodas y de Malta o en forma mas breve Orden de los Caballeros de Malta, cuya rama Anglicana, El Gran Priorato en el Reino Británico de la Más Venerable Orden del Hospital de San Juan de Jerusalén (fundada en 1831), es bien conocida en Sud África como El Priorato de la Orden de San Juan a través de su rama, la Asociación y Brigada de Ambulancias de San Juan (fundada en 1877).

Los estatutos de la Hermandad de San Juan de Jerusalén son la base de la Regla de la Orden de San Juan cuya espiritualidad se remonta al principio Benedictino de hospitalidad, expresado en el capítulo 53 de la Regla de San Benedicto que dice: "Todos los invitados que se presenten deben ser bienvenidos como Cristo, por él mismo dirá: Yo era un extraño y tu me has bienvenido (Mateo 25:35). Se debe mostrar adecuado respeto a todos, especialmente a los que comparten nuestra fe (Galatas 6:10) y a los peregrinos". Y eso es exactamente lo que el hospital de Jerusalén y su hermandad hicieron.

El Beato Gèrard y sus sucesores denominaban a los enfermos "los pobres de Cristo" o simplemente "los pobres santos" indicando que ellos eran bienvenidos como Cristo, ellos representaban a Cristo, a quien tenemos el honor de servir por medio de ellos. El amor al prójimo se convierte entonces en culto a Dios y los miembros de la orden del hospital hacían la promesa de "ser siervos y esclavos de nuestros Señores, los enfermos". Los principios de espiritualidad de la hermandad estaban en contradicción con el espíritu que reinaba en esos tiempos, que era el de no otorgar favores graciosamente a los que estaban necesitados y el de ser honrado por lo que se había realizado. En cambio, la hermandad considera un favor tener el honor de servir a los necesitados y así recibir la gracia de estar cerca de Cristo, quien está representado por los pobres.

Esta actitud también contrasta con el Espíritu de nuestro tiempo, donde a menudo los que brindan ayuda se consideran mejores que los necesitados a quienes socorren, y no se dan cuenta de la oportunidad que pierden para encontrar al Señor en esos necesitados.

Por otra parte, el hospital de Jerusalén no descuidaba las necesidades espirituales de nuestros Señores, los enfermos. El hospital también era reconocido como una comunidad espiritual y no solo se cuidaban los cuerpos de los enfermos sino que también se los beneficiaba con el cuidado pastoral de los miembros del hospital.

La Regla de Orden de San Juan dice en el capítulo 17: "Cuando un enfermo llega a la casa ... debe ser recibido de la siguiente forma: Luego que haya confesado sus pecados ante un sacerdote, puede recibir la Santa Comunión, y luego puede llevárselo a una cama y puede ser alimentado cada día como el Señor de acuerdo a las posibilidades de la casa, aún antes que los hermanos hayan comido. Y el Evangelio puede ser leído todos los domingos y se puede rociar a los enfermos con Agua Bendita durante la procesión."

Se consideraba al hospital como el edificio de una Iglesia y también como una comunidad eclesiástica. La sala del hospital era una gran habitación con un altar dentro, para que los enfermos pudieran participar de la Santa Misa sin tener que abandonar sus camas.

Todos en la hermandad y en el hospital fundado por el Beato Gèrard pensaban en el hospital como una comunidad de santidad: Los hermanos extendían los cuidados del amor de Dios a los necesitados. Ellos actuaban en nombre de Cristo, porque la Iglesia es el cuerpo de Cristo y Cristo así actúa en todos los tiempos por medio de su Iglesia. Pero los hermanos también encontraban a Cristo en los Enfermos (cf. "Cuando hagan algo por el mas pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo !" Mateo 25.40).

Todos los involucrados, los hermanos por una parte y los enfermos por otra, representan mutuamente a Cristo, haciendo a la vida en la comunidad del hospital un mutuo encuentro con el Señor y un hecho de salvación.

La Hermandad del Beato Gèrard se ve a sí misma como una restauración de la Hermandad de San Juan fundada por el Beato Gèrard. Desea revitalizar el carisma de estos orígenes y los adapta a nuestro contexto y situación actual.

Busca unir fraternalmente a todas las comunidades y organizaciones que enarbolan la misma tradición y espiritualidad.




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